MISERICORDIA SE RESUME EN AMAR
Todos en algún momento hemos clamado a Dios por misericordia, por un quebranto de salud, la pérdida de un empleo, un divorcio, una quiebra financiera, perder un ser querido, y Dios nos escucha.
Él conoce nuestras vidas desde antes de la concepción ya nos amaba; pero acaso el hombre es compasivo con los demás y consigo mismo?.
La misericordia es que nos duela el dolor ajeno, es que sintamos las lágrimas de nuestro prójimo como si salieran de nuestros ojos, es ponernos en los zapatos del otro y encontrar que nos molestan las piedras que traen dentro, nos tallan y queremos usar nuestros zapatos otra vez.
Ser misericordioso es amar al prójimo. Es ver en él el rostro del resucitado y correr a ayudarlo a llevar la cruz. La misericordia es amor por la vida, en ocasiones, es renunciar a nosotros mismos por auxiliar al necesitado. Como el buen samaritano, es hacer un alto en el camino y cuidar de aquel que nos necesita. Consolar a quien no tiene consuelo, escuchar a quien no es escuchado, dar un abrazo a aquel que se siente solo.
Como expresa el Papa Francisco: "En Jesús todo habla de misericordia y nada carece de compasión porque su persona no es más que amor, un amor que se ofrece de forma gratuita".
Ciertamente no es fácil la tarea de ser misericordiosos, pues somos limitados, nos impacientamos, dudamos o no comprendemos el dolor ajeno. Y es ahí donde, como cristianos debemos pedir la acción del ESPÍRITU, para que sea este quien actué, en primer lugar sobre nosotros y nos enseñe a llevar el mensaje del amor de Dios a través de la misericordia.
Como expresa el Papa Francisco: "En Jesús todo habla de misericordia y nada carece de compasión porque su persona no es más que amor, un amor que se ofrece de forma gratuita".
Ciertamente no es fácil la tarea de ser misericordiosos, pues somos limitados, nos impacientamos, dudamos o no comprendemos el dolor ajeno. Y es ahí donde, como cristianos debemos pedir la acción del ESPÍRITU, para que sea este quien actué, en primer lugar sobre nosotros y nos enseñe a llevar el mensaje del amor de Dios a través de la misericordia.
Hay personas necesitadas de nuestra misericordia, que no pasemos de largo si vemos a alguien en las calles pidiendo algo de comer, hagamos un pare en nuestra afanada vida, y busquemos en nuestros bolsillos algo para que sacie su hambre, mirémoslo a los ojos y descubramos que estamos viendo a un hermano, hijo del mismo padre, y veamos que es el mismo Dios que nos mira pidiéndonos un rato de nuestro tiempo o un poco de nuestro amor.

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